El corazón se acelera, las pupilas se dilatan, y los músculos se contraen. Estas son sólo algunas de las reacciones que el cuerpo tiene cuando sentimos miedo. El miedo comienza a partir de situaciones desencadenantes que estimulan el estrés, tales como una entrevista de trabajo, un auditorio lleno de gente esperando por usted o hasta una pregunta inesperada.
El miedo es importante porque se relaciona con nuestro instinto de supervivencia, pero en algunos casos, puede llegar a ser paralizante. Vea nuestros consejos sobre cómo superar los diferentes tipos de miedo.
También conocida como la claustrofobia, el miedo a los espacios cerrados es muy común. Para hacer frente a este miedo, en lugar de evitarlo, expongas a ella de una manera controlada cuando se sienta seguro. Haga un ejercicio: imagínese a sí mismo en el interior, vea fotos en interiores y preste atención a su comportamiento. Cuanto más se expone a temer, con la ayuda de personas de su confianza, poco a poco se dará cuenta de que no existe una amenaza real allí.
Estos consejos pueden ayudarle a superar el miedo, pero debe saber que pueden estar asociada con eventos pasados. Así que si su miedo es recurrente y perturba su vida diaria o le impide tomar riesgos, busque un psicólogo. El miedo es siempre preferible tratarlo con seguimiento y apoyo.
